COLECCIÓN RUV

IDENTIDAD #03

REGISTRO ÚNICO DE LA VERDAD

INTRODUCCIÓN

La Ley 5582 del año 2005 (hoy Ley 1412-A/2017) crea la Comisión Provincial por la Memoria y establece en su artículo artículo 1° “el derecho de todo integrante de la comunidad a conocer la verdad acerca de la desaparición forzada de personas, muerte, sustracción de menores, cambios de identidad y demás violaciones de Derechos Humanos ocurridos en los años de dictadura militar, autoritarismo y terrorismo de Estado, en el marco de lo preceptuado por los artículos 15 y 19 de la Constitución Provincial 1957-1994.

La misma Ley crea el Registro Único de la Verdad (RUV) en dependencia de la Comisión Provincial por la Memoria. En su artículo 7 dicha Ley instituye como misión de este Registro la implementación de “una base de datos unificada que reúna información sobre la verdad de lo acontecido” en los casos de personas que hayan sido víctimas de las violaciones a DDHH establecidas en el artículo 1. 

Por ende, es el RUV el área responsable de investigar, recopilar y organizar la información y documentación vinculada con el accionar de la última dictadura cívico-militar, con el fin de garantizar su preservación y crear una base de datos unificada. Las tareas de investigación abordan, entre otros, temas relacionados con el accionar represivo del Estado, la identificación de personas desaparecidas y asesinadas vinculadas con la provincia del Chaco, la historia de las organizaciones sociales y políticas perseguidas, los detenidos políticos y la atención de posibles casos de menores apropiados durante la dictadura y cambios de identidad.

Este último tema es el que se aborda en el presente trabajo, dando cuenta de las tareas realizadas en la búsqueda de los (alrededor de) 400 nietos que aún se están buscando. La Identidad como un derecho humano, las instituciones intervinientes, el rol del Registro Único de la Verdad y la realidad en el Chaco son algunos de los ejes desarrollados.

LA IDENTIDAD COMO UN DERECHO HUMANO

¿Qué son los Derechos Humanos?

Los Derechos Humanos son los derechos fundamentales que tiene toda persona por el mero hecho de existir y no hacen distinción de sexo, etnia, edad, religión, partido político o condición social, cultural o económica. Éstos permiten garantizar la dignidad, la libertad y la igualdad humana. 

En otros términos, los Derechos Humanos suponen las condiciones instrumentales conformadas por libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos, que incluyen a toda persona por el simple hecho de su condición humana, asegurando una vida digna y permitiéndole así su realización. 

Estos derechos son universales, indivisibles e interdependientes.

Los Derechos Humanos fueron creados históricamente como protección de los particulares frente al Estado. Sus orígenes no se remontan a un único acto ni una sola persona o grupo, sino que tienen estrecha vinculación con la realidad social en la que surgieron, siendo el producto de luchas y conquistas populares y no meras adquisiciones de una conciencia jurídica abstracta. Están inseparablemente unidos a una determinada visión del mundo, a una forma particular de entender las relaciones humanas, a un conjunto de valores ligados a nociones tales como la igualdad de las personas, la libertad, el respeto mutuo, la creencia en una forma pacífica y razonable de resolver los conflictos humanos, etc. Son también la expresión de una concepción política. 

Su desarrollo es dinámico y progresivo, son cada vez más protectores y abarcadores, lo que permite vislumbrar un avance en la toma de conciencia y en la convicción de que situaciones vividas en los últimos siglos tales como genocidios, campos de concentración y otros crímenes de lesa humanidad perpetrados por los Estados se encuentran fuera del orden de lo natural.

Su génesis se halla imbricada históricamente en tradiciones culturales que fueron evolucionando para dar surgimiento a lo que durante el siglo XX terminó de constituirse en lo que hoy denominamos como Derechos Humanos.

Considerando esta génesis histórica, y de modo de poder visualizar su estrecha vinculación con la realidad social en la que surgieron, los Derechos Humanos se pueden clasificar en tres generaciones de derechos. Este criterio permite evidenciar también otra característica de estos derechos: su desarrollo progresivo, su evolución hacia nuevas formas de protección y contenidos cada vez más abarcadores, los cuales se fueron incorporando con el tiempo a las constituciones nacionales. 

 

  1. Primera generación: los civiles y políticos. Son los adquiridos a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y están destinados a la protección del ser humano individualmente contra cualquier agresión de algún órgano público. Imponen al Estado el deber de abstenerse de interferir en el ejercicio y pleno goce de estos derechos. 
  1. a) Derechos civiles: corresponden a todas las personas, sobre la base del principio de igualdad: derecho a la vida, a la integridad física, a la identidad, al nombre, a la nacionalidad, a la intimidad, a profesar libremente creencias religiosas, al libre pensamiento y expresión, a la propiedad, a peticionar ante las autoridades, a acceder a la justicia, a la defensa en juicio, a los derechos y garantías de las personas en el proceso judicial. 
  2. b) Derechos políticos: corresponden a los ciudadanos con el fin de conformar los gobiernos y las decisiones públicas: derecho al sufragio, a postularse para cargos electivos y ser elegidos, a acceder a la información pública, a manifestar ideas y protestar, a asociarse en partidos y organizaciones, a controlar los actos de gobierno.
  1. Segunda generación: los económicos, sociales y culturales. Son los adquiridos en la primera mitad del siglo XX como consecuencia del proceso de industrialización a nivel mundial que originó el surgimiento de una extensa clase obrera que trabajaba bajo condiciones paupérrimas de higiene y seguridad. Con el objeto de mejorar las condiciones de trabajo, los obreros se agruparon en sindicatos. Estos derechos hacen hincapié en el principio de igualdad exigiendo la intervención del Estado para garantizar los bienes sociales básicos. Algunos de estos derechos son: derecho a la seguridad social, derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias, jornada limitada de trabajo, retribuciones justas e igual remuneración por igual tarea, descanso y vacaciones pagas, derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses, derecho a la concertación de convenios colectivos de trabajo, derecho de huelga, derecho a un nivel de vida adecuado que asegure a la persona y su familia la alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios, derecho a la salud física y mental, derecho a cuidados y asistencias especiales durante la maternidad y la infancia, derecho a la educación.
  2. Tercera generación: los colectivos o de los pueblos. Este criterio permite evidenciar también otra característica de estos derechos: su desarrollo progresivo, su evolución hacia nuevas formas de protección y contenidos cada vez más abarcadores, los cuales se fueron incorporando con el tiempo a las

son los adquiridos a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y están destinados a la protección del ser humano individualmente contra cualquier agresión de algún órgano público. Imponen al Estado el deber de abstenerse de interferir en el ejercicio y pleno goce de estos derechos. 

a ) Derechos Civiles: corresponden a todas las personas, sobre la base del principio de igualdad: derecho a la vida, a la integridad física, a la identidad, al nombre, a la nacionalidad, a la intimidad, a profesar libremente creencias religiosas, al libre pensamiento y expresión, a la propiedad, a peticionar ante las autoridades, a acceder a la justicia, a la defensa en juicio, a los derechos y garantías de las personas en el proceso judicial. 

b ) Derechos Políticos: corresponden a los ciudadanos con el fin de conformar los gobiernos y las decisiones públicas: derecho al sufragio, a postularse para cargos electivos y ser elegidos, a acceder a la información pública, a manifestar ideas y protestar, a asociarse en partidos y organizaciones, a controlar los actos de gobierno.

  1. Se consideran aquí los Derechos de incidencia colectiva o Derechos de los pueblos. Son los que se adquieren a partir de la segunda mitad del siglo XX como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Pueden ser ejercidos no sólo para proteger intereses de los individuos afectados sino de un conjunto de personas o de la sociedad toda. Son colectivos porque no se puede alcanzar su realización efectiva sin un esfuerzo conjunto del Estado y de la sociedad civil o sin la cooperación de varios estados o de la comunidad internacional en su conjunto. Se trata de derechos colectivos, de libertades comunitarias o de bienes comunes transfronterizos. Nos referimos, por ejemplo, al derecho a la libre determinación de los pueblos, a los derechos de las minorías étnicas, de los trabajadores y las trabajadoras inmigrantes a condiciones de vida dignas, al derecho a un ambiente sano y equilibrado, derechos de usuarios y consumidores, derecho al desarrollo, a la paz.